domingo, 26 de abril de 2015

Cambiar la educación para cambiar el mundo. Claudio Naranjo


El tema ya ha sido anunciado y es prácticamente una tesis: ya es hora de que tengamos una educación para el desarrollo humano. Conlleva también la convicción implícita de que sin una educación para el desarrollo humano, difícilmente llegaremos a tener una sociedad mejor. (Naranjo, 2013)

Porque si hemos de tener una educación orientada al desarrollo humano, deberemos pasar del monopolio del intelecto a una pedagogía muy económica en lo tocante a teoría; una educación muy cuidadosa de evitar la redundancia, que se apoye en lo posible en los ordenadores o en lo audiovisual para no desperdiciar a los maestros encomendándoles, como hoy se hace, una función casi mecánica. (Naranjo, 2013)


Magnífica concepción, en verdad –que trasluce la intuición de que la educación se hace a través de un contagio personal de sabiduría y amor en parte espontáneo. En la práctica, sin embargo, sólo quien encarna los valores sabe aprovechar las circunstancias para inculcarlos; y para llegar a encarnarlos no basta esa combinación de instrucción y sermón que se llama “educación de los valores.” (Naranjo, 2013)

Naranjo, C. (2013). Cambiar la educación para cambiar el mundo. Providencia: ñuñoa, Indigo .

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